Señales de restricción monetaria y fiscal y desafíos de 2021

Nos acercamos al primer año de cuando la Organización Mundial de la Salud declaró al COVID-19 como pandemia global en la segunda semana de marzo de 2020. En la República Dominicana, la epidemia continúa provocando mortalidad y contagios. Mientras, la economía se mueve en un marco de incertidumbre, acompañado de nuevas dificultades al iniciar el 2021, con subida de precios en la economía mundial y local que pareciera seguirle a la recuperación económica, complicando el manejo de la crisis.

La subida del precio del petróleo crudo del tipo WTI en el mercado internacional es una muestra, al crecer de diciembre 2020 al 23 de febrero de 2021, en un 33.9 %, al pasar la cotización del barril de US$ 45.52 a US$ 60.95, equivalente a US$ 15.43. Otra muestra es la del índice de precios de los alimentos en el mercado mundial, que ha subido en un 15.7 % en los últimos 5 meses y el de los commodities de Bloomberg en 11.1 % al 23 de febrero.

La presión de la inflación importada constituye una amenaza y desafío para la política monetaria del país, habida cuenta que durante el 2020, con la caída de la actividad económica mundial y local, así como lo propio con la demanda internacional, el movimiento de los precios se mantuvo entre marzo a mayo en  valores negativos, escenario que favoreció la política monetaria expansiva, promovida en forma simultánea por la reducción de la Tasa de Política Monetaria (TPM), el encaje legal, aumento en el financiamiento a sectores prioritarios y las operaciones de crédito al gobierno central por parte del Banco Central.

Por ser elobjetivo central de la política monetaria la estabilidad de precios, el Banco Central ha comenzado a reaccionar acudiendo a algunos de sus instrumentos para restarle o moderar la liquidez a la economía, con la aspiración de reducir la presión inflacionaria, que ya se puede observar, al acumular un valor de un 7.67 % durante junio de 2020 a enero de 2021.

La reacción más inmediata del Banco Central para tratar de incidir en el comportamiento de los precios ha sido el de restringir la masa monetaria, para lo cual ha utilizado con mucha frecuencia los valores en circulación, aumentando su stock, al situarlo en RD$ 718,587.9 millones al 17 de febrero de 2021; cuando al 31 de diciembre de 2020 estaba en RD$ 683,539.4 millones, para un incremento absoluto de RD$ 35,038.8 millones.

Como derivada de lo anterior y por otras acciones, la Base Monetaria Restringida (BMR) ha sido reducida a RD$ 295,030 millones al 17 de febrero de 2021; cuando en diciembre de 2020 era de RD$ 320,443.6 millones. El comportamiento de la BMR era previsible, por lo consignado en el primer trimestre del programa monetario del presente año, que lo sitúa para el primer trimestre en torno a RD$ 298,000 en su punto medio.

Un posible agravante de reducir la oferta monetaria en una coyuntura como la que atraviesa la economía nacional, es que influiría en su grado de liquidez, en la disminución de la demanda, le asestaría golpes a la recuperación de la economía y al deteriorado mercado laboral.

La conducta monetaria del Banco Central ha acontecido de la manera descrita, pese a que la mayor parte de la presión de los precios internos proviene del exterior y el tipo de cambio se muestra estable, por lo que, la reducción de la masa monetaria no parecería tener sentido y, por el contrario, muestra un celo excesivo en el logro de mantener la inflación dentro de la meta, aunque esa posición perjudique a la recuperación de la economía.

Por el lado del encaje legal en 2020, las autoridades monetarias lo redujeron un 0.5 %, como forma de que el sistema financiero nacional dispusiera de RD$ 30.133.4 millones de recursos líquidos para promover el crédito por la coyuntura de la epidemia. El coeficiente del encaje legal se ha mantenido en el nivel de un 10.6 % en moneda nacional.

Con relación a la tasa de política monetaria, desde que se redujo a 3.0 % a partir de septiembre de 2020 se ha mantenido en el mismo nivel y de acuerdo al Banco Central se ha debido a que la inflación internacional y local no han ejercido presión. Sin embargo, como a partir del segundo semestre del 2021, comenzó a producirse un aumento de la inflación internacional y local, la posibilidad de un ajuste en la TPM estaría sobre la mesa -en un entorno donde se ha reducido la oferta monetaria-; no obstante, a otros efectos colaterales que pueda ocasionar como el de la trampa de la liquidez y una mayor tasa de interés pasiva negativa.

A enero del 2021 la inflación del mes se colocó en un 0.97 % y la tasa de inflación interanual empalmada en un 6.23 % y con la nueva canasta básica de alimentos en un 5.35 %, ambas situada sobre el techo de la meta de inflación que es de un 5.0 %; métricas que pueden ser vistas como señales para una revisión de la TPM en el corto plazo, dependiendo del papel que se le quiera asignar a la política monetaria: si expansiva, restrictiva o neutra, de continuar la presión inflacionaria en febrero; especialmente, porque la posición actual de la BMR le ofrece holgura.

Respecto a la posición fiscal y las señales menos expansivas que se han dado, las autoridades de las finanzas públicas dominicanas anunciaron con júbilo la reducción del déficit fiscal de 2020 a un 7.7 % del PIB, cuando el previsto era de un 9.3 %, también del PIB.

Para el 2021, el presupuesto nacional prevé un déficit fiscal de un 3.0 % del PIB, aspirando a una reducción de 4.7 puntos porcentuales, respecto al registrado en 2020; de alcanzarse, situaría al déficit en torno a los niveles cuando la economía crecía en un ambiente de normalidad, lo que podría ser contraproducente desde la narrativa de una política contracíclica que debe seguir la economía dominicana en su tránsito hacia la recuperación.

La presión del gasto público total, incluyendo las aplicaciones financieras, sobre el tamaño de la economía nominal se estima para el 2021 en un 24.6 %, alrededor de 5.2 puntos porcentuales mayor al 2019 y 2.3 puntos porcentuales menor que en 2020, evidenciando en el presente año ser menos expansiva.

La República Dominicana muestra posiciones ambiguas en el esfuerzo por transitar el camino hacia la recuperación sostenida. Lo podemos apreciar en las señales del desmonte parcial de la política económica expansiva que se implementó durante el 2020 y, también, en la determinación de cuál es el objetivo en la actualidad, provocar crecimiento económico o alcanzar el cumplimiento de la meta de inflación. Lo ideal sería alcanzar ambos objetivos y para eso se requeriría una coordinación de política fiscal y monetaria más de hecho que de papeles.

Si el dilema resulta imperativo, me quedo con sacrificar parte de la meta de inflación para preferir crecimiento económico.

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