El mito del relato oficial sobre el turismo

   El relato oficial sobre el desempeño del sector turístico de la República Dominicana ha sido redimensionado por el papel jugado por la crónica gubernamental y el resultado de la encuesta Greenberg lo testimonia, en cuanto a la valoración positiva que tiene la población sobre el papel del indicado sector en la economía nacional. Naturalmente, la narrativa oficial, aunque ha ganado en la parte mediática, no deja de producir un choque de relatos, en el que se inscribe esta opinión, que muestra datos e indicadores que respaldan la aseveración de que el desempeño del turismo es un mito, lo que deja espacio para desmitificarlo.

   Desde el año pasado parte de la línea informativa gubernamental ha promocionado al sector turismo como su buque insignia del desempeño económico. Casi con una frecuencia mensual, desde el presidente de la República hasta el ministro de turismo muestran las cifras que dan cuenta de que ese sector rompe récord de otros periodos y de su propia gestión, a esa tarea hasta informes periódicos del Banco Central se alinean a esa dirección, llegando incluso a mencionar por su nombre al encargado de esa cartera, en un hecho comunicacional sin precedentes en el organismo monetario, entidad que ahora no es la rectora del registro de las estadísticas del comportamiento turístico.   

   Que el turismo, como cualquier otro sector de la economía dominicana, manifieste buen comportamiento siempre será positivo y lo será aún más, si otros sectores que conforman el producto interno bruto (PIB) muestran pobre desempeño. A septiembre de 2023, los sectores mineros, manufactura, construcción, comercio y otros, mostraron resultados negativos, en cambio, el turismo registró una tasa de crecimiento de un 10.9 %, aunque menor que el rebote alcanzado en iguales meses en el 2022, que fue de un 28.8 %.

   En la mejoría del relato que las autoridades oficiales cuentan sobre los récords que “rompen”, ya no se refieren a la llegada de turistas como aquel que ingresa al país, sino que hacen distinción con los que son visitantes, de sonrisas, cruceristas, etc., y, me parece bien que lo hagan, porque de lo contario estaría contraviniendo a la Organización Mundial de Turismo, que indica que para serlo tiene que pernotar al menos una noche en el lugar de destino.

   Muy pocas son las obras de infraestructura vial y ninguna de naturaleza energética o de agua potable que se han construido en el país durante la presente gestión para continuar desarrollando al sector turístico dominicano, razón que le deja un reducido espacio para atribuirse autoría en la recuperación del sector, a no ser que sea la continuación de la labor de promoción en el exterior que realiza, como acontecía también en el pasado.  

   En una reciente publicación que realizó el portal estadounidense, Visual Capitalist, el pasado 2 de diciembre, revela que el turismo ha venido recuperándose desde el 2022 en todo el mundo, destacándose Europa y América Latina. Para esta opinión agrego, que no es para menos, el mundo en la era del COVID-19 vivió una época de confinamiento obligatorio y cierre de fronteras, así como de fuertes restricciones en los medios de transporte masivo, marítimo, aéreo y terrestre, condición que hizo posponer decisiones de consumo por parte de la gente, las que desde el momento que se levantaron las medidas, la demanda de bienes y servicios se disparó, fenómeno conocido como el de consumo de venganza, del que los distintos destinos turísticos se han beneficiado, además; del deseo y necesidad de reencuentros de familiares que residen en el exterior,  como es el caso de la República Dominicana.   

   Un dato específico sobre lo de las visitas a familiares, es el caso de la cantidad de dominicanos que residen en el exterior y que ingresaron a su país en calidad de turistas en el 2018 -hasta ahora el mejor año para el turismo-, para entonces del total de turistas recibidos, el 14.5 % corresponde al dominicano ausente; mientras que, en el 2022 el número se elevó a un 19.0 %, para un incremento de 4.5 puntos porcentuales, indicativo de que el aumento de la cantidad total de turistas ha sido alimentada por la llegada de más nacionales que residen en otras tierras.  

   En esa línea, al examinar la composición de la llegada de turistas por nacionalidad, la parte que corresponde a dominicanos, los nacionales, haciendo el papel de turista, su mayor importancia radica en que ayuda a elevar la cantidad total de turistas que ingresan al país, ante el hecho de que en lo que va del año 2023, del 1.048 millón de turistas dominicanos, apenas 89,517 pernotaron en hoteles y en todo el 2022 la cifra fue menor, al registrar solo 69,849 que se hospedaron en instalaciones hoteleras.

   Esta característica de la composición de los turistas dominicanos, revela que poco le agregan a la tasa de ocupación hotelera y por esa vía, poco también le añade a la demanda agregada y a la generación de empleos del sector turístico, quedando solo para el impacto positivo, el aporte familiar que puede generar su llegada al núcleo sanguíneo al que pertenece.  

AñoTuristasExtranjerosDominicanosOcupación %Ingreso fiscal, millones RD$Ingreso fiscal turismo, %
20236,554,5385,505,6981,048,89275.211,5571.60
20227,163,4145,805,3641,358,04971.413,0301.50
20214,994,3133,655,2211,339,09251.09,5771.23
20202,405,3151,699,194706,12140.55,0150.91
20196,446,0365,357,6191,088,41771.610,9861.80
20186,568,8885,618,561950,32777.59,8031.77

   Sin embargo, dentro del relato construido por la comunicación gubernamental, hay una mezcla de verdades e inexactitudes, que pueden tipificarse como mentiras y que como tal pueden ser desmitificadas con los propios datos del desempeño turístico de los últimos años. Como verdad, podemos confirmar que la evolución de la entrada de turistas al país ha venido creciendo en términos absolutos, que en el año 2022 se registraron 7,163,414, el mayor número de la historia y que puede ser superado por el año en curso, porque llegaría a algo más de 7.9 millones.

   A pesar del aumento de la llegada de turistas no se traduce en mejorar a otros indicadores que se derivan del referido incremento. Veámoslo por parte. Por el lado de la tasa de ocupación hotelera, en el año que más turistas han llegado, el 2022, fue de un 71.4 % e, incluso, proyectándose lo que sería el cierre del 2023, con datos a octubre, la tasa seria de alrededor de un 75.0 %; mientras que, en el 2018 fue de un 77.5 %, seguido por el año 2017 con un 77.1 %.

   Como variable vinculante por sus efectos fiscales, los ingresos tributarios que ha aportado el sector turístico dominicano en términos nominales han crecido; pero el aumento en términos reales no, ni tampoco como porcentaje de los ingresos tributarios totales. El año 2019 se posiciona como el mejor año fiscal para el turismo receptivo del país, pues registró una participación de un 1.80 %, seguido de un 1.77 % en el 2018; en cambio, el 2022 aportó un 1.50 % y el 2023 a septiembre había contribuido con un 1.60 %, ambos con niveles inferiores a los años previo a la pandemia.

   Como ha podido leerse, el turismo receptivo dominicano muestra luces y sombras y que dentro de lo luminoso se han construido mitos que tergiversan la verdad de los números, que al examinarlos quedan al descubierto, quedando desmitificado.   

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