Sanear las finanzas públicas

En la mayoría de los países de manera permanente se lee y escucha la expresión, tanto de la oposición como de los que asumen los gobiernos locales y nacionales de que hay que sanear las finanzas públicas. Los actores que pregonan ese discurso lo hacen porque saben que a todos los ciudadanos les gusta tener unas finanzas fiscales equilibradas y sostenibles; y a decir verdad, a quien no le interesa lograr ese objetivo.

Materialmente ¿es posible alcanzar ese objetivo en el corto plazo? Entiendo que no, si se quiere usarla como recurso auxiliar que minimice impactos negativos; de lo contrario ello implica un costo y una definición de política económica que también implica un costo, dependiendo de la coyuntura que viva el país.

Hagamos un ejercicio microeconómico, ¿podría una familia manejar su finanza doméstica con los ingresos que recibe mensualmente en un país desarrollado como lo Estados Unidos o menos desarrollado como el de la República Dominicana sin endeudarse?

La respuesta es negativa. En el caso de los Estados Unidos, el nivel de deuda de los hogares alcanza el 92.0% a diciembre del 2013; para el caso dominicano podría ser alrededor del 27.0%, tomando en cuenta los créditos al consumo e hipotecario; aunque mi medición podría ser imprecisa, primero por el bajo nivel de bancarización existente en el país, 24.0%, si es medido por el lado de la cartera de crédito/PIB; y segundo, por la alta proporción de economía informal, que ronda el 50.0%.

En el caso dominicano, bastaría con dar una mirada al vecino o a nuestra propio hogar como para darnos cuenta que el nivel de endeudamiento de la familia dominicana es mucho más alto que mis cálculos; sino preguntémonos si no le debemos dinero al amigo, al vecino, a un familiar, al colmado, a la compañía eléctrica, al que nos vende la ropa, al que lleva el San en la oficina, al prestamista usurero, al colegio, etc. Porque la lista se haría más larga.

De la misma forma operan los gobiernos, con una gran limitación de recursos, frente a una demanda creciente e histórica por parte de la población para que les resuelvan sus problemas de agua, salud, educación, ambiental, de infraestructura, etc., y eso se agrava si una crisis económica internacional impacta a las economías débiles, tal y como ha ocurrido en los últimos años.

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Entonces ahí viene el dilema o disyuntiva en el manejo de las finanzas públicas, si practicar una finanza pública equilibrada vs una política económica que atienda la demanda social y con ello el crecimiento económico.

Cuando se elige el camino de atender las demandas sociales prioritarias y retos macroeconómicos como el crecimiento en un entorno externo adverso y le herencia de problemas de salvataje, en el momento los críticos e interesados no valoran en su justa dimensión los beneficios o ganancia de la decisión de política económica de priorizar el gasto público como herramienta dinamizadora de la economía; para luego concentrarse en los costos y destacarlo como lo negativo de la decisión gubernamental y lo gallardo de enfrentarla.

A partir de ahí se derivan las críticas y se dice hay que sanear las finanzas públicas o estamos saneando las finanzas públicas, sin antes explicar qué tipo de saneamiento es, si es estructural o solo es de coyuntura.

En este caso solo quiero indicar que un saneamiento de las finanzas públicas desde la perspectiva estructural implica al menos tres cosas: Primero, fuentes seguras y permanentes de ingresos, que no dependa de acciones coyunturales que haga que los ingresos aumenten por eventos particulares; segundo, que no existan privilegios impositivos, aunque sean legales como son las exenciones impositivas, o reducir al mínimo la elusión fiscal vía eliminación de distorsiones legales que sirven de refugio a contribuyentes empresariales para minimizar el pago de impuestos; y tercero una administración impositiva eficiente que reduzca la evasión.

Sería más elegante al tiempo que justo, decir que la política fiscal anterior jugó el papel que tenía que hacer frente a las circunstancias del momento; ahora corregiremos las distorsiones, dado que las condiciones han cambiado, para enrumbar las finanzas públicas hacia un estadio más equilibrado.

De Haivanjoe NG Cortiñas

3 pensamientos en “Sanear las finanzas públicas”

  1. Incluso, de esa manera la clase media que es la que mas se sacrifica por lo menos veria que el compromiso no es solo con ellos, tambien con los grandes los que mas tienen.

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