¿Por qué la gente no cree en los economistas?

Pese a que se han escrito centenares de artículos y decenas de libros sobre introducción a la economía, economía básica, manual de economía, economía para no economistas, y el más reciente, economía para el 99% de la población, lo cierto es que la gente continua no creyendo en los economistas, tal vez porque casi siempre nos equivocamos.

A mi conocimiento no he encontrado ningún trabajo de investigación que aborde la construcción de un índice de lo que piensa la gente sobre los economistas, ni si quiera se recogen en las encuestas la opinión de los ciudadanos sobre los profesionales de esa área; no obstante al peso que tienen sobre el diseño y ejecución de las políticas económicas de las naciones, que al final, independientemente de la simpatía o no sobre los economistas responsables de hacerla, terminan impactando en una dirección o en otra sobre la vida de cada ciudadano.

Tal vez sería útil intentar armar un indicador o recopilar lo que los ciudadanos dicen sobre los economistas, algo saldría; tomemos el ejemplo de la construcción del índice de confianza del consumidor, que hasta antes de 2007 en dominicana no era una realidad; sin embargo, y desde entonces se viene elaborando y publicando, razón que me indujo a desarrollar el tema acerca de la capacidad de predicción del referido índice en el segundo libro de economía que estoy por concluir, en la versión borrador, y que será publicado a mediados de año.

De todos modos, ante la ausencia sistematizada que recoja el parecer de los ciudadanos del país respecto a la opinión que tienen sobre los economistas, a partir de lo que publican los diferentes medios informativos, y más recientemente, lo que aparece en las redes sociales,  se puede hacer una aproximación sobre el particular, que se resume en   la descalificación o cuestionamiento, como común denominador.

Es tanto así, que después de los políticos, probablemente al oficio que le han dedicado más chistes es al economista, veamos algunos: “Si a un economista le pregunta sobre el número de su celular, él te responderá con una estimación”; de igual manera, si le preguntas “cuántos son 2+2, más pronto que un matemático te responderá, qué respuesta quieres escuchar”; también si le formulas una pregunta, el economista  responderá de mil maneras, al argumentar, bajo el supuesto que el resto de las variables permanezcan constantes, la respuesta es roja; pero si una de las variables cambia, la respuesta es negra; en cambio, si todas cambian, la respuesta es un arcoíris.

El economista de alguna manera práctica el Kama Sutra, ofrece tantas opiniones y soluciones como gustos, preferencias y necesidades tenga el que lo contrata, a veces incluso sin mediar un tránsito, con el valor agregado que no tiene la técnica sexual hindú, que le provee el sustento discursivo racional, esperado por el oído del contratante.

Una buena ecuación para representar al economista seria, la que lo iguala a su oponente; por el contrario, una buena inecuación, se produce cuando es menor, o mayor que el oponente; por esa razón hay más opiniones económicas que economistas en el mercado.

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La moraleja a estos y otros chistes sobre los economistas es que sus respuestas deben ser escuchadas o leídas como aproximaciones, no verdades absolutas, especialmente si logras identificarle su juicio de valor.

En este artículo no estoy cuestionando a la gente que tiene esa valoración de los economistas, más bien trato de entenderla, procurando una explicación a su conducta; pues imagínense, los economistas no creemos en nuestros colegas, tendemos a cuestionarlos, o en mayor grado a descalificarlos públicamente.

Esa actitud obedece al interés político, al enfoque del pensamiento económico que represente, a quien te encargue la opinión, a la envidia personal y profesional, a la base de datos utilizada, al nivel profesional, al efecto mediático que se procura, entre otras razones.

Ahora, desde la perspectiva de la gente, la población en general no cree en los economistas porque no quieren que le sustituyan su realidad por teorías, análisis, y números de las que no forma parte, o en el mejor de los casos solo pertenece de manera parcial.

Si el economista revela que la tasa de desempleo es de 14.0% al 2015, el que está desempleado o tiene conocimiento que uno de sus vinculados también lo está, entonces la tendencia de la persona es a desconocer el número publicado y a decir que el desempleo es más alto.

Lo propio acontece con la inflación, si los economistas dicen que a diciembre de 2015 cerró en 2.34%, de inmediato una parte de la población declara que los artículos que compran para la comida diaria sus precios han subido más que el dato de la inflación.

De igual forma, cuando se anuncia que la economía creció en 7.1%, medido por el PIB, la gente tiende a negarlo, aduciendo que el dinero nominal que tiene en sus bolsillos es igual que el de antes, porque sus ingresos no crecieron.

La población valora el comportamiento de la economía de un país por lo que siente en su estómago, por el dinero que tiene en su cartera, o porque se queda en su casa cuando es un nuevo día y no sale a trabajar, esa conclusión la socializa con sus iguales, que al compartir problemas comunes, entonces los generaliza y es su realidad…tal vez la realidad, no una percepción.

8 pensamientos en “¿Por qué la gente no cree en los economistas?”

  1. Buenos días

    Excelente explicación.

    Siendo adolescente leí en selecciones del Reader Digest la siguiente definición se economista: “es quien trata de explicar el presente y adivinar el futuro; basado en hechos y estadísticas del pasado. Me parece esto no está lejos de la realidad.
    Dada mi experiencia el economista tiene que leer mucho, tener muy buena memoria de hechos pasados, estar al tanto de los acontecimientos y las variables de la actualidad o el momento y tener un buen olfato o intuición al emitir opiniones sobre el acontecer futuro.
    El tiempo da la razón dice el viejo adagio, y para muestra un botón. De lo siguiente que expondré mi esposa no me deja mentir. Al ganar las elecciones presidenciales el Sr. George W. Bush, le dije a ella: si este Señor maneja la primera economía del mundo como manejaron el equipo de la MLB los Rangers de Texas, periodo en el cual manejaron y firmaron millonarios contratos con algunos beisbolistas, como el caso del dominicano Alex Rodríguez (US $200 por 10 años), más sin embargo la mejor posición que lograron la División Oeste de la MLB fué un 4to lugar y en las otras ocasiones mayormente quedaban en el sótano; el mundo se va a embromar. Al ser reelecto para la presidencia le dije de nuevo a mi esposa, el mundo se va a seguir embromando. Ahí está la historia de lo que sucedió a partir de finales del 2007: el crack o desplome de la economía mundial; la cual recientemente está dando señales de recuperación.
    El economista conoce el análisis de los ciclos económicos y su línea sinusoidal y sabe cuando los asuntos están llegando a su piso o a su techo, estas son algunas de las herramientas que ayudan a tratar de predecir el futuro con cierta certeza.
    En cuanto a lo de no creer en sus otros colegas, sea por la razón que sea; traigo a colación el debate que tuvo el mejor estudiante de mi clase en la Universidad, con el profesor de Ciencias Económicas y Sociales. El aventajado estudiante inició la discusión al rebatir al profesor con que los economistas estaban equivocados en el tema que explicaba el profesor. La discusión se extendió durante los 50 minutos de la clase.
    En aquel momento el joven era un candidato a graduarse de Agrónomo, hoy en día posee un Doctorado en Economía Agrícola y es Director de la Escuela o Facultad de Economía de una Universidad estadounidense.

    Carpe diem

  2. Es muy real tu articulo. Los buenos economistas como tu son fichas importante en el desarroyo economico y de aviso commercial en los paises en desarryo en general.

  3. La naturaleza social de la actividad económica la hace circunstancial a los contextos variables de los seres humanos. Todo lo social es sujeto de condicionantes. Los economistas, somos como los árbitros en los deportes, deben tener un alto y gran conocimiento de las reglas y mantener el control del juego con sus decisiones, sin embargo solo se nota su trabajo cuando surgen circunstancias y jugadas controversiales y solo se nota el,gran trabajo si se analiza el video con detalles. Pero en en el caso de los economista a nadie le interesa saber que fue lo que provoco la resultante de esa jugada. Solo importa que no salio como se planteó y si salio bien no importa quien lo diseñó. Ciertamente es ingrata la valoración de la profesión de Economista, pero parafraseando a Galileo Galilei Y SIN EMBARGO, los siguen buscando y requiriendo para la búsqueda de desarrollo humano,calidad de vida y diseño de políticas publicas que fomenten la equidad social. Irónico pero heroico!!!

    1. Gracias por leer mi artículo y por la reflexión que hiciste, la idea central es tratar de asociar lo que señaló como aproximación en el resultado de lo que hacemos los economistas, a lo que realmente son las condiciones materiales de las personas. La aproximación, y no la precisión esta interferid a por la valoración imparcial del profesional.

  4. Realmente, es un tema que siempre ha estado sobre el tapete, como se dice en el argot popular.
    Tengo una anecdota que me sucedió, cuando cursabamos estudios de la carrera de Contabilidad en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, en los primeros semestres, las carreras de Contabilidad, Administracion y Economia tenian en sus respectivos Pensum, materias que eran tomadas por los estudiantes de las tres carrereas, pero, a partir del cuarto semestre, ya se iban definiendo las materias muy propias de esas licenciaturas. En esos primeros semestres cultuvivamos amistades con estudiantes de economia y de administracion.
    Al llegar la inscripcion del cuarto o quinto semestre, me dijo un gran amigo estudiante de economia, hermano Placido, vayase usted por lo real, haciendo referencia a la Contabilidad, que yo me voy por lo que pudiera ser. Esa expresion siempre ha sido tema de conversacion entre contadores y economistas.
    Mi oponion al respecto de si se cree o no en los economistas, el tema es, que si el resultado es beneficioso o positivo, el planteamiento economico fue excelente, por el contrario, si las cosas no salen como se habian planificado, entonces de justifican con muchas variables que el pueblo no las entiende, por consiguiente a los economistas, en algunos casos no son bien visto.

    1. Gracias amigo placido por el comentario, tu relato se ajusta a los propósitos de mi artículo, en el sentido de que la economía es una rama del saber de aproximación.

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