La economía en la semana santa

Existe abundante evidencia internacional donde las economías de mercado presentan ciclos económicos impulsados principalmente por factores internos, y secundariamente por los externos; aunque en ocasiones es una combinación de ambos, especialmente en aquellas economías con un alto grado de apertura externa.

Economía en Semana SantaDe igual forma, nuestras economías exhiben determinados comportamientos dentro de los años que conforman los ciclos que permitiría llamarle economía de estación, en razón de estar vinculada a eventos, entre otros, de carácter climático, educativo, festivo, deportivo, fortuito, y religioso.

En aquellos países de fuerte creencia cristiana, uno de los eventos de mayor importancia es la Cuaresma. Esta celebración, y particularmente la semana santa, se prestan para evaluar algunos indicadores económicos como la magnitud del consumo, para observar si muestra cambio y cae dentro de lo que hemos denominado economía de estación.

La celebración de la Cuaresma con sus distintas actividades, conforme ha pasado el tiempo en la República Dominicana al parecer ha ido transformándose, y probablemente también en otras latitudes.

Hace algunas décadas la población dominicana manifestaba un comportamiento colectivo más relacionado con la muerte y resurrección de Jesucristo, en cuanto a acudir en forma mayoritaria a las iglesias, o bien al recogimiento espiritual familiar; al tiempo que se promovía la abstinencia, en contraposición al consumo como sucede hoy día.

A partir de lo que muestran los distintos medios de comunicación respecto al éxodo, en dominicana la conducta colectiva indica una tendencia cada vez mayor para participar en las actividades de recreación, las cuales están inducidas por las fuertes campañas de promoción, a fin de que la población visite lugares de atracción turística y compre productos de consumo; permitiendo formarse una percepción que hace suponer un nivel de demanda superior en esa época del año que a la del resto de los meses del primer semestre.

La suposición otorga permiso para formular el argumento central que da cuenta que en la República Dominicana el periodo relacionado a la semana santa la hace una economía de estación, donde el consumo aumenta por encima de su ritmo normal, permitiendo llamarle economía en semana santa.

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Este artículo solo tomó en cuenta la parte de la economía dominicana que es formal, en el entendido que es la única que contribuye al fisco en términos impositivos, al tiempo que presenta estadísticas confiables; aunque no ignora el peso que tiene el sector informal y cómo este se vincula de manera importante a la población.

Sin embargo, al no disponer de información sistemática, relevante y veraz, el sector informal no ha sido considerado para el tratamiento del argumento central que guía la presente publicación; por lo que se adelanta lo limitado de la conclusión en cuanto a establecer un juicio enfático.

Conforme los datos de la serie histórica de los últimos siete años, que va desde 2007 hasta 2013, y considerando el primer semestre de cada año, el mes que presenta los mayores niveles de consumo, medido a partir de las actividades comerciales en el país es mayo. Dentro de ese periodo la semana santa se celebró dos veces en marzo, específicamente en el 2008 y 2013 y el resto de los cinco años en abril.

La mayor actividad comercial en 2013, 2012, 2008, y 2007 fue en mayo con RD$78.0 millones, RD$77.0 millones, RD$59.0 millones y RD$48 millones respectivamente de ITBIS reportado; en el 2011 y 2010 en marzo con RD$71.0 millones y RD$63.0 millones también respectivamente; en el 2009 se registró una recaudación similar de RD$49.0 millones para marzo, mayo y junio. De manera que en cuatro a los siete años, mayo alcanzó los niveles más altos de demanda, seguido de marzo que lo lideró en el 2010 y 2011, y el 2009 que produjo un empate en marzo, mayo y junio.

Esos datos revelan que el mayor nivel de consumo registrado en la República Dominicana durante esos años no ha estado asociado a la semana santa, al menos en la dimensión que se percibe; sino al mes en que se celebra el día de las madres; y que por el contrario los meses del periodo 2007-2013 en la que se celebró esa actividad cristiana, el ritmo de la demanda fue inferior en todos los años respecto a otros meses del primer semestre considerado.

Lo anterior podría indicar también que no hay señales de cambio en el patrón de comportamiento del ciudadano dominicano, de una conducta colectiva en semana santa, con relación a la abstinencia como expresión de respeto como ocurría antes y al parecer se sigue produciendo hoy día.

Si bien no se puede asegurar que siete años son suficientes como para poder concluir que el argumento central presentado no ha quedado demostrado, lo cierto es que al menos hay elementos como para mostrar que en los siete años del periodo 2007-2013, la percepción que se tiene en cuanto a que el consumo aumenta en semana santa no tiene suficiente sustento, por lo que podríamos afirmar que la semana santa no tiene un impacto positivo en el aumento de los niveles de consumo durante el primer semestre de cada año; y en consecuencia no podría llamársele la economía de la semana santa dominicana.

De Haivanjoe NG Cortiñas

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